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Cualidades del asesor educativo o tutor

Posted by on 06/02/2014

 

Asesores

Según Ayala (1999), la mayor parte de los individuos, o al menos así debería ser, invierten gran cantidad de su tiempo en los procesos educativos, en los que los profesores son los protagonistas, en este caso como tutores y asesores. Igualmente, considerando que en toda investigación existe cierto nivel de ansiedad frente a lo desconocido, tanto por parte del estudiante como del mismo tutor y/o asesor, éste último precisa de ciertas cualidades personales, o al menos la disposición y la capacidad de desarrollarlas, de lo cual depende ampliamente el éxito del proceso formativo.

En primer lugar, según Carruyo (2007), entre los principales requerimientos que deben poseer los asesores están los conocimientos profundos sobre el área o temática de investigación, así como conocimientos epistemológicos y metodológicos de la misma, o del área afín sobre la cual versará la asesoría. Se trata de poseer la madurez en el área del conocimiento, o lo que Marcané y Gómez (1999, p. 11) señalan como: “Experiencia teórica y práctica. Solamente esas personas podrán emitir criterios que contribuyan a comprender cuáles son los aspectos positivos, débiles o. limitaciones”. En este sentido, el asesor y el asesorado deben situarse en sus competencias, es decir, en la formación o preparación para intervenir de un modo eficaz en el proceso investigativo. 

Además del conocimiento en área de la investigación, hacen falta cualidades académicas al momento de revisar y analizar todo trabajo del asesorado (manuscritos, bosquejos, instrumentos, informes previos y el informe final). Tales cualidades han sido adaptadas, de las señaladas por Marcané y Gómez (1999) para los oponentes:

  • Sentido de orientación, indagación y reflexión para describir fácilmente los aspectos más relevantes del trabajo y sus limitaciones, para cuestionar y mejorar en caso de ser necesario el trabajo presentado por el asesorado y a su vez dar solución a los problemas planteados con vías alternativas racionales y efectivas.
  • Sentido de comparación entre las distintas alternativas de solución planteadas, y para argumentar y discernir cuáles son las más convenientes.
  • Capacidad de análisis y de síntesis, para separar cada una de las partes del trabajo (problemas, objetivos y variables) para ayudar a integrarlas en un trabajo único.
  • Flexibilidad hacia todo lo novedoso que presente el tutorando y demás asesores del trabajo; es decir, capacidad para reajustar sus modos de actuación, y sus esquemas mentales incluyendo aquello que pudiera estar en contradicción con sus líneas de pensamiento profesional
  • Objetivo o justo, para realizar las valoraciones al trabajo presentado por su tutorando y/o asesorado. considerando que con su actitud pudiera influir en el entusiasmo del tutorando (asesorado), el tutor (asesor) no debe dejarse llevar por las emociones del momento, por presiones externas, celos profesionales o la falta de rigor en sus análisis y evaluaciones; por el contrario debe emitir juicios objetivos y observaciones correctamente fundamentados con un serio compromiso con la ciencia y la calidad.
  • Capacidad pedagógica para desarrollar sus funciones con profundidad y claridad sin lugar a dudas respecto a la calidad de las valoraciones y opiniones, indicando los aspectos que permitan comprender al asesorado (tutorando) sus posiciones y criterios.
  • Creatividad, para ayudar al asesorado (tutorando) en la escogencia del tema, la metodología, las fuentes de información, los instrumentos adecuadas, a proponer algo nuevo, o aportes correspondientes al trabajo. Así como capacidad para alentar e impulsar para que el tutorando (asesorado) finalice su trabajo.

Fuente: Artículos arbitrados No 47 (2009) EDUCRE

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